Me encanta el cariño de pasillo: agarraditas de mano, abrazos, que se me recarguen sin decir nada. Si alguien me hace cariñitos en la cabeza, ya estoy pensando en nombres para sus hijos.
Cambiar fondo del poema
En los pasillos del alma,
silencios que saben a hogar,
manos que se encuentran,
susurros sin hablar.
Un roce, un abrazo,
en la calma se funde el día,
sin palabras se dicen tanto,
mi corazón se alía.
Al dejarnos caer juntos,
en un gesto tan sencillo,
nacen en mi mente sueños
de futuros, de un idilio.
El cariño en la cabeza,
es un pacto natural,
más fuerte que mil promesas,
más eterno que el mar.