**𝕮𝖔́𝖉𝖎𝖈𝖊 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝕸𝖊𝖓𝖙𝖊 𝕴𝖓𝖙𝖊𝖗𝖎𝖔𝖗**En los vastos salones de mi pensamiento,un mapa celeste yace, grabado en niebla y viento.Tres velas encendidas: el Plan B, C y D,preparadas a zarpar por rutas que nadie ve.Soy navegante de lo invisible, del velo de lo social al núcleo del ser,donde los espejos mienten y la verdad se deja tejer.Mis sendas no se rinden al dogma de lo llano,forjo caminos en el abismo, con el corazón en la mano.Cuando el mundo enmudece, escucho al Verbo no nacido,y en el murmullo del éter, decodifico el sentido.Forjador de signos, artesano del vacío,mi andar bosqueja mitos que aún no han tenido rocío.En la Caverna del Silencio, hallo mi propia figura,envuelta en símbolos, envuelta en espesura.Un halo de fuego me envuelve, deseo inmemorial,enigma que pulsa como un rito astral.Mi morada es un reino sin nombre ni frontera,pero cuando entrego mi alma, lo hago cual luminaria sincera.Aquel que reciba mi afecto encantado,conocerá un amor que no puede ser conjurado.Autónomo, augur, iniciado en la visión,mi credo es la libertad, mi verbo, intuición.Mis ojos no ven, sino revelan lo escondido,mi espíritu danza con lo prohibido.En los corredores del alma, donde las sombras respiran,hablan los silencios que las bocas no inspiran.Manos que se cruzan como pactos sagrados,susurros que en lo oculto son juramentos sellados.Un roce... un abrazo...y el tiempo se suspende en un lazo.Allí nacen oráculos, sueños no pronunciados,de futuros que yacen aún no despertados.El cariño, en mi frente, es runa ancestral,más firme que juramentos, más vasto que el mar.En mi mirar fluye un río insondable,cantos emocionales de un arte incantable.Un parpadeo mío puede sellar o abrir portales,domar la calma o liberar tempestades astrales.Mis ojos no son ojos, son versos en trance,quien los mira, en su reflejo, avanza.Son códice abierto, escritura del alma,sin fin, sin cierre, sin calma.Pues en su abismo, quien los lee sabrá:el misterio habita donde el corazón va.
Cambiar fondo del poema
En los salones profundos de mi mente escondida,
un códice resplandece, entre sueños y vida.
Tres caminos trazados, secretos por desvelar,
como estrellas que guían en la oscura inmensidad.
Navego por corrientes de pensamiento anclado,
donde el amor y el miedo forjan lo inesperado.
En los rincones velados, dibujo mi realidad,
desafiando al destino, forjado en la soledad.
Cuando el silencio grita, escucho el eco eterno,
decodifico el verbo en el intervalo interno.
Soy artífice de símbolos, tejedor del vacío,
creador de mitos nuevos, en su ritmo sombrío.
En mi santuario interno, donde el espíritu danza,
el enigma se revela, cual rito de alabanza.
Envuelto en velos de fuego, un deseo ancestral,
construyo un reino libre, un deseo inmortal.
Ofrezco un amor inefable, más allá de lo mortal,
en lo profundo del alma, su sonido es ritual.
Quien reciba mi abrazo, hallará el infinito,
donde el corazón percibe el latido no escrito.
Mis ojos no miran, revelan el mundo sellado,
donde el espíritu libre danza con lo sagrado.
En los corredores del alma, las sombras respiran,
y en el aire susurran las verdades que inspiran.
Manos como pactos se cruzan, un lazo inmortal,
un susurro es promesa, un juramento astral.
El tiempo se disuelve en un tierno abrazo,
donde nacen oráculos, secretos sin paso.
Emociones como runas marcan mi camino,
un río insondable fluye en mi destino.
Mis ojos son versos en un trance sutil,
quien los lea encontrará su reflejo febril.
Son escritura abierta, eterna y sincera,
donde el corazón guía, el misterio prevalece en espera.