Desde Elentiriel, la gran ciudad dorada, de las estrellas, se contempla el ancho mundo.
Cambiar fondo del poema
Desde Elentiriel, ciudad dorada,
donde el tiempo nunca se apaga,
la luz de las estrellas desciende,
y el mundo ancho se extiende.
Los torreones besan los cielos,
espejos de mil sueños bellos,
y en su fulgor, las almas abrazan,
los vastos ríos que nunca arrasan.
Desde cúpulas de oro brillante,
los ojos ven el mundo distante,
en su regazo, murmullos de historia,
leyendas que forjan la memoria.
Elentiriel, guardiana eterna,
de estrellas que en la noche gobiernan,
al mundo contemplas con gracia y arte,
donde los sueños nunca se aparten.