Me desepciona tanto esperar en alguien que lo único que me enseñó fue a estar soloTres estrofas
Cambiar fondo del poema
En el susurro del tiempo perdido,
la espera se torna un grito helado,
como hojas secas, en el viento, vencido,
mi corazón de su anhelo despojado.
A tientas busqué en miradas esquivas,
un resplandor que mi fe renovara,
pero entre sombras y promesas furtivas,
fue la soledad quien su rostro mostrara.
Ah, cómo dolió el poema no escrito,
las palabras huecas, sin dueño ni abrigo,
aprendí que en la ausencia resido,
y en el silencio hallé mi testigo.