En un rincón del alba serena,
un niño con un libro se adentra,
sus ojos, estrellas que sueñan,
sus manos, las hojas que encuentran.
Las palabras le abren caminos,
universos donde juega divino,
cada página un nuevo latido,
cada historia un hondo sentido.
Será adulto de firmes ideas,
con pensamientos que nunca flaquean;
el mundo lo verá como el faro,
de un futuro punzante y claro.
Porque aquel que en letras se ensaña,
teje con sueños su sabia hazaña,
y en las noches cuando todo calla,
la mente del niño ilumina la sala.