¡Un nieto es el mayor tesoro de la vida! Frágil como la porcelana y más valioso que cualquier diamante.
Cambiar fondo del poema
En un susurro de siglos, renace,
nieto amado, en mi vida, tú brillas,
fragilidad de porcelana sin fin,
más precioso que el sol que destilas.
Eres joya en mi cofre del tiempo,
tesoro que la vida me ha dado;
en tus ojos, un universo que siento,
de sueños y amor delicado.
Diamante inmortal de mi historia,
con ternura tus pasos resguardo,
un destino de risas y gloria,
mi legado en este mundo amado.