Hasta antes de nacer intuí que si vivo con personas rotas, allí estará el verdadero trabajo del alma.
Cambiar fondo del poema
Antes de nacer, intuí el destino,
un susurro en el viento del olvido,
donde almas rotas dibujan caminos,
y el alma encuentra su verdadero abrigo.
Entre las grietas de corazones fracturados,
reside un trabajo profundo y sutil,
curando heridas, abrazando el pasado,
un lienzo de luz en sombras febril.
La vida con personas rotas es canto,
de la sanación, una danza eterna,
pues en sus ojos se mece el encanto,
donde el amor hace su lucha interna.
Es allí, en el caos ensimismado,
que la esencia florece pura y fiel,
en cada fragmento, el alma ha hallado
el universo hecho del mismo papel.