¡Santo Dios! amor mío, veamos lo que posees ahí. Ese soberbiomiembro calienta mi cabeza, tu profesión acaba por inflamarla; quiero queme forniques.
Cambiar fondo del poema
¡Santo Dios! amor mío, veamos qué llevas ahí,
ese ardor potente que despierta en mí,
un deseo oculto, un suspiro profundo,
donde tus sueños y los míos se funden juntos.
Como el fuego que danza en la noche oscura,
tu esencia inflama mi locura,
en este lienzo de pasiones,
somos dos almas sin direcciones.
Fornica mi mente con tu presencia,
y que se escriba en el viento nuestra esencia,
pues en tus brazos encuentro mi hogar,
donde el amor es un eterno mar.