Besos al cielo para aquellos seres queridos que vivirán para siempre en nuestro corazón.
Cambiar fondo del poema
En la quietud de la noche estrellada,
enviamos besos al vasto firmamento,
donde habitan almas que el tiempo no apaga,
y su recuerdo es un dulce aliento.
Ellos susurran entre olas de viento,
nos guían con luz que nunca se va,
en nuestro corazón su amor es eterno,
viven, florecen, como el mar y el sol.
Sopla la brisa sobre nuestras penas,
las lágrimas viajan en ramilletes,
y en cada beso que al cielo se eleva,
sus voces regresan con anhelos quietos.