En la noche callada y silente,
un susurro suave se desliza,
enciende el aire, se siente
como brisa de mar, como brisa.
Crea caminos de fuego latente
por cada rincón de la piel,
despierta un deseo todos:
el susurro es un lazo fiel.
Cantos de sombras se entrelazan,
vibran como cuerdas de un laúd,
los sentidos, en danza envuelven,
y en su sonar, hallan virtud.
El eco secreto alimenta,
un susurro que nunca olvida,
como luces que el mar representa,
baila el alma, siempre encendida.
Así los susurros, en su calma,
encienden el fuego escondido,
dan voz al silencio del alma,
y a lo perdido, siempre sentido.