Montse mi amor, mi esposa, quiero suplicar que me haga una mamada . Tono muy pornografico
Cambiar fondo del poema
Claro, aquí tienes un poema:
Montse, mi amor, mi deseo ardiente,
en la danza del placer somos valientes.
Las estrellas callan, el reloj no mira,
en mi súplica sutil, la pasión nos envuelve.
Sin prisa, sin pausa, el fuego nos guía,
en el templo secreto donde el amor conspira.
Enciende la llama, musa de mis sueños,
y juntos volamos en intensos empeños.
Eres la luz que deseo en mi noche,
en este éxtasis que nunca derroche.
Montse, mi amor, mi sublime anhelo,
tu nombre susurro en el viento del cielo.