Yo no tengo que mirar a nadie más, porque mi corazón ya te eligió a ti
Cambiar fondo del poema
En el vasto campo de miradas,
donde estrellas se pierden en su brillo,
mi alma, sin temor ni dudas vagabundas,
ha encontrado en ti su único destino.
No necesito buscar en otros cielos,
ni navegar en mares de incertidumbre;
mi corazón, firme, ya ha elegido
el puerto seguro de tu nombre.
Eres la melodía que resuena eterna,
la llama que arde sin titubear,
y aunque el mundo ofrezca mil reflejos,
yo solo sé que ya no quiero mirar.