En la vega de Granada, tu nombre resuena,Montejícar, piedra antigua, sol eterno y plena.Tus calles empedradas, secretos guardan ya,de historias y leyendas que el tiempo no borrará.Desde el cerro que te abraza, la vista se extiende,un mar de olivos verdes, donde el aire suspendesu fragancia a tomillo y a tierra mojada,mientras el sol te besa, dorada y sosegada.Tus gentes, alma noble, corazón abierto,te ofrecen su cariño, sincero y despierto.En cada rostro, el eco de un pasado glorioso,de un pueblo trabajador, fuerte y orgulloso.Montejícar, eterno en mi memoria,lugar de paz y calma, de historia y de gloria.En cada piedra, un sueño, en cada esquina, un cantar,Montejícar, mi tierra, siempre te voy a amar.
Cambiar fondo del poema
En la vega de Granada, tu nombre resuena,
Montejícar, piedra antigua, sol eterno y plena.
Tus calles empedradas, secretos guardan ya,
de historias y leyendas que el tiempo no borrará.
Desde el cerro que te abraza, la vista se extiende,
un mar de olivos verdes, donde el aire suspende
su fragancia a tomillo y a tierra mojada,
mientras el sol te besa, dorada y sosegada.
Tus gentes, alma noble, corazón abierto,
te ofrecen su cariño, sincero y despierto.
En cada rostro, el eco de un pasado glorioso,
de un pueblo trabajador, fuerte y orgulloso.
Montejícar, eterno en mi memoria,
lugar de paz y calma, de historia y de gloria.
En cada piedra, un sueño, en cada esquina, un cantar,
Montejícar, mi tierra, siempre te voy a amar.