Mas si miramos adentro, y fijamos los ojos en estrellas lejanas, conoceremos poco a poco la raíz del misterio, y poco a poco nos revelará sus secretos y rollos ocultos.
Cambiar fondo del poema
En la noche infinita, el alma se eleva,
mirando en silencio, busca las estrellas.
Pero al mirar adentro la esencia se atreva,
a deshacer los velos de sombras tan bellas.
Las raíces del misterio, profundas y calladas,
susurran secretos de tiempos ya idos.
Así, poco a poco, y sin ser apresadas,
las verdades ocultas serán comprendidas.
Con ojos de asombro y corazón abierto,
el cosmos revela su danza sagrada.
Y en el viaje interior, en su vasto desierto,
los secretos del alma se tornan enada.