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SOMBRAS DE AUSENCIAAcepto tu juicio como quien recibeuna carta sin remitente,aunque mi voz jamás cortó tu piel.Te marchaste sin mirarla raíz de lo que sembré,dejando en el aireun temblor que aún no se disuelve.Tus pasos, como piedras arrojadasa un río de neblina,desaparecieron sin dejar ondas.El silencio clavó su sellosobre la puerta de nuestros días,y mi pecho, hueco como un cántaro roto,se volvió un eco sin dueño.Conté madrugadas pidiéndole a la nocheuna grieta por donde entrara tu sombra,busqué en constelaciones ficticiasel trazo de tu regreso.Pero las estrellas,implacables guardianas,me devolvieron siempre otro cielo.La ausencia se quedócomo hiedra que no pide permiso,trepando por mis costillas.Tu despedida, un peso en la sien,fue borrando las huellasde tu nombre en mi memoria húmeda.Quizá mi amor fue una figuratallada en la madera equivocada,demasiado frágil para sostener el invierno.No fuimos historia ni reino;solo un viento fugazllevándose las migasde lo que nunca llegamos a ser.Cinco estrofas de cuatro versos

**Sombras de Ausencia**  
  
Sombras largas de tu ausencia,  
cruzan mi alma como flechas,  
en mi pecho, la inclemencia,  
de los días que son brechas.  
  
Recibí tu juicio errante,  
como carta sin sentido,  
tu voz no dejó un desplante,  
ni mi piel nunca ha perdido.  
  
En la raíz dejaste un hueco,  
un temblor en el ambiente,  
mi pecho, un cavajo seco,  
un eco sin nombre ausente.  
  
Clamé a la noche un destello,  
una grieta de regreso,  
pero el cielo dio otro sello,  
a estrellas sin un abrazo.  
  
Tu adiós, como piedra fría,  
borró huellas de memoria,  
dejando una melancolía,  
de amor que nunca fue historia.

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**Sombras de Ausencia** Sombras largas de tu ausencia, cruzan mi alma como flechas, en mi pecho, la inclemencia, de los días que son brechas. Recibí tu juicio errante, como carta sin sentido, tu voz no dejó un desplante, ni mi piel nunca ha perdido. En la raíz dejaste un hueco, un temblor en el ambiente, mi pecho, un cavajo seco, un eco sin nombre ausente. Clamé a la noche un destello, una grieta de regreso, pero el cielo dio otro sello, a estrellas sin un abrazo. Tu adiós, como piedra fría, borró huellas de memoria, dejando una melancolía, de amor que nunca fue historia.