Aronir al mirarse así mismo, miro el todo, y con ojos sutiles escribió las leyes invisibles de la vida.
Cambiar fondo del poema
En el espejo de su alma, Aronir se vio,
un cosmos entero en su reflejo halló.
Con pupilas suaves, cual plumas al viento,
descifró los hilos del vasto firmamento.
Escribió en silencio leyes sin firmar,
murmullos del tiempo, secretos del mar.
Entendió el latido que en el aire flota,
y en sus ojos, la vida, danzante y remota.