Aronir con corazón de Ángel y cuerpo mortal, convertido por el estudio profundo y natural, vivía como mortal y hacía sus labores como humano, una vida que había soñado cuando fue un mortal, dio gracias al todo y el mar, porque de allí vino su inmortalidad.
Cambiar fondo del poema
Aronir de dulce esencia,
con corazón de ángel y cuerpo mortal,
sumergido en estudio y sapiencia,
se transformó en un ser celestial.
Vivió entre humanos su anhelo,
en humilde labor encontró su hogar,
recordando del hombre el desvelo,
su vida tejía en un soñado despertar.
Dio gracias al todo y al mar,
en las olas su destino halló,
donde su inmortalidad vino a morar,
entre sal y cielo, su ser se forjó.