Aronir, con corazón de Ángel y cuerpo mortal, enseñaba a las personas, no como humano, ni como orador, ni religioso, decía las verdades a cuantas personas se aglomeraban para escucharle y los demás s preguntaban de qué Religión pertenecía.
Cambiar fondo del poema
En el silencio del viento, Aronir se alza,
con corazón de ángel en cuerpo mortal,
no enseña palabras, ni doctrina falsa,
sino verdades que alumbran el umbral.
No como humano, orador ni pastor,
celeste su esencia, terrenal su voz,
habla al alma, despierta el amor,
sin religión que encadene su sol.
Y las multitudes, asombradas, preguntan,
¿de qué credo vendrá su verdad tan pura?
Mas Aronir sonríe, su misión no se oculta,
es libre el espíritu cuando el amor perdura.