Aronir enseñaba estas palabras a las personas:"Hola a todos,Hoy quiero hablarles sobre la conexión que todos compartimos, una conexión que va más allá de las palabras y las creencias. Imaginen por un momento estar en la naturaleza, sintiendo el viento en su rostro y escuchando el murmullo de un río. Esa experiencia nos recuerda que todos somos parte de algo más grande. Los invito a practicar la atención plena. Tómense un momento cada día para simplemente ser. Sientan su respiración, noten sus pensamientos sin juzgarlos. Esta práctica puede ayudarnos a comprendernos mejor y a conectar con nuestra esencia.Quiero compartirles una historia: había una vez un pequeño árbol que crecía en un bosque. A pesar de las tormentas, siempre se mantenía firme. Su secreto era que aceptaba cada experiencia, buena o mala, como parte de su crecimiento. Al igual que ese árbol, cada uno de nosotros puede encontrar fuerza en nuestras experiencias.Así que, los animo a explorar sus propias preguntas sobre la vida. No hay respuestas correctas o incorrectas, solo su verdad personal. Y, por último, practiquemos la gratitud. Agradezcamos por las pequeñas cosas: un amanecer, una sonrisa, o incluso el café de la mañana. Estas pequeñas prácticas pueden transformar nuestra perspectiva y ayudarnos a conectarnos más profundamente con nosotros mismos y con los demás.Gracias por estar aquí y por ser parte de esta jornada juntos."
Cambiar fondo del poema
Bajo el vasto cielo estrellado,
habla Aronir con voz sincera,
sobre conexiones que, sin ser vista,
unen almas en la pradera.
Imagina el susurro del río,
el viento que acaricia la piel,
en la naturaleza hallamos caminos,
a lo eterno, a lo esencial.
Un árbol se alza en silencio,
firme ante tormenta y tempestad,
con cada hoja cae una enseñanza,
de aceptar con humildad.
Respira el instante, observa sin prisa,
en cada latido hay profundidad,
pregunta a la vida sin pedir respuestas,
habita en tu propia verdad.
Gratitud es un canto suave,
por el sol, la risa, y el despertar,
en detalles pequeños se encierra el regalo
de un corazón capaz de amar.
Gracias por ser, por estar en el viaje,
por caminar este sendero sin fin,
que la unión que compartimos hoy,
en cada ser resuene sin fin.