Los encuentros de nuestros burros con personas que "tienen algo extra" envían una señal de amabilidad a todos los seres vivos. Son momentos increíbles de vivir.
Cambiar fondo del poema
En el camino del alba serena,
los burros avanzan con pausas serenas.
Entre sombras y luces del día,
un brillo secreto sus ojos envía.
La gente que encuentran, con auras doradas,
llevan en su ser un poco de magia.
Entre ellos se siente una chispa divina,
la conexión sutil que el mundo destina.
Susurran los vientos un canto de paz,
las hojas despiertan con suave compás.
Cada mirada, un puente se forma,
en la quietud, la bondad se transforma.
Es en esos cruces de almas despiertas,
donde los seres comparten sus puertas.
Un simple encuentro, un destello sincero,
que aviva la luz de un mundo entero.