En tiempos de llanura tan fugaz,
la tierra canta un canto silente,
los bosques murmuran su paz,
bajo el cielo que brilla imponente.
El río susurra al viento clemente,
la belleza del mundo a proteger,
cada árbol, cada flor silente,
exigen su derecho a florecer.
Las aves en vuelo danzan su rima,
bajo nubes que prometen volver,
al hombre llaman con voz precisa,
a conservar lo que tanto hay que hacer.
La esperanza en nuestros brazos yace,
con un futuro que es por moldear,
la tierra es hogar que nunca desfallece,
si en armonía aprendemos a amar.