La mesa larga, los abuelos vivos, todos los tíos y primos juntos, mamá y papá, comida sobre la mesa ... ¡De pequeños éramos ricos y no lo sabíamos!
Cambiar fondo del poema
En la mesa larga la vida florecía,
con risas y cuentos de antaño se oía.
Abuelos, troncos de historias y saber,
tejían recuerdos con hilos de ayer.
Tíos y primos, un río de voces,
pequeños tesoros eran nuestras poses.
Mamá y papá, inquebrantables pilares,
guardaban secretos en sus hogares.
La comida, un festín de aromas y cielo,
cálido y dulce, cual tierno consuelo.
De pequeños, éramos ricos, tal vez,
sin darnos cuenta de tanta sencillez.
¡Qué fortuna inmensa sentarse a soñar,
en esa mesa larga, templo familiar!