Jamás dudes de lo mucho que te amo, lo feliz que me haces y lo importante que eres para mí amada mía
Cambiar fondo del poema
En el vasto cielo de mis sentimientos,
cada estrella lleva tu nombre, amada mía.
Haz tejido en mi pecho firmamentos,
donde el amor florece en melodía.
Nunca dudes de lo que mis ojos callan,
pues mi alma grita con fuerza infinita,
eres el faro que en noches me acompaña,
la luz que en mi ser nunca se marchita.
Tu risa, mi felicidad dorada,
tu presencia, mi mundo entero,
en tu amor encontré la morada,
donde el alma descansa sincero.
Así, querida, en mi lírico empeño,
te confieso: eres mi gran sueño.