Soy el mismo cielo y te diré con voz de tormenta acerca de cómo soy. Soy Energía que nació del Sonido, una antimateria que gobierna senderos inefables y que no están a tu alcance, soy el que recorre tus venas y mis lecciones son eco en lo que tus ojos perciben, si me quieres, ver el universo se contraerá para ti y serás cenizas en el ancho firmamento, pero aún así tu travesía no me alcanza a menos que rompas tus límites, porque la velocidad maxima en el universo es demasiado lenta, pero aunque corras no llegarás adonde mi posada, a menos que desde mi perspectiva, como en un abrir y cerrar de ojos, la velocidad toma forma e indescriptibles formas aceleran en forma de un haz iridiscente, donde colores azulejos y verdoso cristal forman el trono, y el gran destello, mi rostro.
Cambiar fondo del poema
Soy el vasto cielo, mi voz truena,
con tormentas que cuentan mi esencia plena.
Soy Energía, nacida del Sonido,
antimateria de senderos prohibidos.
Recorro tus venas con sutil lección,
eco en tus ojos, una nueva visión.
Si me anhelas, el cosmos cederá,
cenizas serás en su ancho manto de claridad.
Tu viaje lucha, por más que se extienda,
pues mis confines, siempre se rendirán cercanos,
la velocidad máxima, tan lenta se queda,
y en un parpadeo, mi forma se despliega.
En un haz de luz que irradia y resplandece,
colores de zafiro y cristal se adueñan,
en trono iridiscente, mi rostro crece,
en vastedad sin límites, donde la mente se estrena.