Soy el mismo cielo que evalua cuanto me conoces y sabes de la vida, soy tú que se explora y depende de tí de si te cierras o abres a tu creencia, pues el universo se resume en el tamaño de tu cabeza.
Cambiar fondo del poema
Soy el cielo que juzga tus huellas,
un manto que abarca tus horas y pasos;
en sus estrellas se tejen eslabones
que sólo tú puedes conectar o romper.
Desde ti, el vasto universo se pliega,
encierra sus secretos en tu mente inquieta;
sé la llave o el cerrojo a tus sueños,
depende de ti si los dejas surgir o morir.
Así se mide el lado intrincado del ser,
no en la extensión de galaxias remotas,
sino en los confines de tu mente abierta,
donde el cosmos y tú son mismo latido.