Cuando cuidan tu obra y la colocan en un lugar privilegiado solo se puede decir ¡Gracias!
Cambiar fondo del poema
En manos de otros, mi obra descansa,
con esmero la alzan, con brillo la abraza.
En la cumbre del mundo, su luz se derrama,
un espacio sagrado que labra su fama.
Susurros de gratitud en mi corazón,
un eco sereno, eterna emoción.
Por darle un hogar donde puede soñar,
¡Gracias!, susurro, un canto al lugar.