En la tarde dorada, suave brisa,que el amor te abrace con su sonrisa.En cada rincón flores y alegrías,que transformen tus horas en melodías.Que el sol, en su ocaso, pinte tu cielocon tonos de paz y un dulce anhelo.Y en cada latido, un susurro encantado:¡Buenas tardes! que el amor sea sembrado.
Cambiar fondo del poema
En la tarde dorada, suave brisa,
el amor te abraza con su dulce sonrisa.
En cada rincón, flores y alegrías,
transforman tus horas en suaves melodías.
Que el sol, en su ocaso, pinte el cielo
con tonos de paz y de dulce anhelo.
Y en cada latido, un susurro encantado:
¡Buenas tardes! que el amor sea sembrado.