En un susurro de tiempo y fuego,
tu legado de amor se alza, eterno,
como el lento brotar de un rosal nuevo,
que en su espera forja un cielo sereno.
Cada hoja y pétalo, constancia y fe,
las cosas buenas, susurran, toman tiempo.
Tu legado, amor que siempre fue,
un eco suave, inmortal en el viento.