La maldad humana se ceba en este pobre álamo solitario.
Cambiar fondo del poema
En la llanura que el viento azota,
yace el álamo, solitario y fuerte,
con historias de maldad y derrota,
que el tiempo narra con voz silente.
De sus ramas cuelgan sombras y penas,
látigos de un mundo que olvida,
dejando cicatrices, oscuras cadenas,
que en su corteza forjan la vida.
Humanos pasan, su ego desata,
y sobre el álamo, en cruel mengua,
plasman su odio, que nunca mata,
pues el árbol resiste, aunque venga la lengua.
Oh álamo, tu soledad alberga,
las lágrimas de un mundo perdido,
mas en tu raíz, la esperanza se enmienda,
con cada brote de un nuevo latido.