El café mi confidente perfectoEsa frase debe aparecer en el poemaCinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En la penumbra suave de la mañana,
el aroma de sueños se despliega,
mi taza caliente, amiga cercana,
con cada sorbo, mi alma se sosiega.
El café, mi confidente perfecto,
compañero fiel de las madrugadas,
susurra secretos en su dialecto,
lenguaje de historias entrelazadas.
Sus sombras profundas hablan del día,
reflejan estrellas en su negrura,
en su abrazo cálido encuentro guía,
y en su silencio, pura ternura.
En la brisa tenue del mediodía,
el café canta con voz de nostalgia,
me invita a volar, libre melodía,
tejiendo ilusiones en la distancia.
Cuando el ocaso tiñe el infinito,
regreso a su abrazo en la quietud,
el café, mi confidente y mito,
guardián de mi paz y mi gratitud.