La forma en que hacemos sentir a los demás es para siempre. El resto es temporal
Cambiar fondo del poema
En el vaivén de la vida fugaz,
quedan las huellas de un leve mirar,
porque al alma que sabe escuchar
lo eterno se ciñe en un dulce abrazo.
El tiempo diluye promesas y pasos,
mas el latido sincero perdura,
pues la emoción que despierta ternura
se enraiza y florece sin tregua jamás.
Todo lo demás es bruma en la mente,
un susurro que el viento disipará;
mas la forma en que hacemos sentir al presente,
como eco divino, siempre resonará.