Tus labios rozan el filo del deseo,arde la piel en susurros de fuego,la noche se enciende en tu jadeo,entrégate, sin miedo al juego.Tus manos dibujan mares secretos,se abre mi cuerpo como un templo,las sombras tiemblan, mueren discretos,entrégate, y haz del instante un destierro.El pulso se quiebra, vibra en mi pecho,tu aliento se enreda, lento me quemo,soy tuyo, soy furia, soy lo que has hecho,entrégate, y serás eterno veneno.Gimen los cuerpos en danza salvaje,se rompen las horas, no hay más lenguaje,sólo el gemido que marca el viaje,entrégate, al borde del coraje.Y cuando el alba desnude la cama,seguirá tu aroma, persistirá la llama,yo seré tuyo, tú serás mi drama,entrégate, que el amor nos reclamaCinco estrofas
Cambiar fondo del poema
Tus labios rozan el filo del deseo,
arde la piel en susurros de fuego,
la noche se enciende en tu jadeo,
entrégate, sin miedo al juego.
Tus manos dibujan mares secretos,
se abre mi cuerpo como un templo,
las sombras tiemblan, mueren discretos,
entrégate, y haz del instante un destierro.
El pulso se quiebra, vibra en mi pecho,
tu aliento se enreda, lento me quemo,
soy tuyo, soy furia, soy lo que has hecho,
entrégate, y serás eterno veneno.
Gimen los cuerpos en danza salvaje,
se rompen las horas, no hay más lenguaje,
sólo el gemido que marca el viaje,
entrégate, al borde del coraje.
Y cuando el alba desnude la cama,
seguirá tu aroma, persistirá la llama,
yo seré tuyo, tú serás mi drama,
entrégate, que el amor nos reclama.