Entre sombras suaves me buscas,la luna resbala por tus labios encendidos,y bajo la penumbra me ofreces tus brazos,vestidos de pieles que arden en deseo.Tu roce es un fuego que desata tormentas,la caricia se vuelve lenguaje secreto,cada curva se abre como fruta prohibida,vestidos de pieles tiemblan al contacto.Bebo de tu cuello como quien bebe el alba,la humedad de tu boca reclama la mía,en el vaivén profundo de un gemido callado,vestidos de pieles se enlazan al aire.Tu cuerpo en el mío es un mar sin orillas,la danza nos une en feroz oleaje,y mientras el mundo se olvida de todo,vestidos de pieles se encienden de vida.Al final del abismo me abrazo a tu calma,mi pecho descansa rendido en tu pecho,y aún late en mi lengua la savia infinitade aquellos vestidos de pieles ardientes.Cinco estrofas
Cambiar fondo del poema
Entre sombras suaves me buscas,
la luna resbala por tus labios encendidos,
y bajo la penumbra me ofreces tus brazos,
vestidos de pieles que arden en deseo.
Tu roce es un fuego que desata tormentas,
la caricia se vuelve lenguaje secreto,
cada curva se abre como fruta prohibida,
vestidos de pieles tiemblan al contacto.
Bebo de tu cuello como quien bebe el alba,
la humedad de tu boca reclama la mía,
en el vaivén profundo de un gemido callado,
vestidos de pieles se enlazan al aire.
Tu cuerpo en el mío es un mar sin orillas,
la danza nos une en feroz oleaje,
y mientras el mundo se olvida de todo,
vestidos de pieles se encienden de vida.
Al final del abismo me abrazo a tu calma,
mi pecho descansa rendido en tu pecho,
y aún late en mi lengua la savia infinita
de aquellos vestidos de pieles ardientes.