Un camino de espinas el que me tocado vivir a mi desde niño a la edad de cuatro años fui abandonado por mis padres he aguantado hambre frio y de todo la vida me ha golpeado duroCinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En el sendero de espinas camino,
a mis cuatro años me dejó el destino,
mis padres se hicieron sombras, silencio,
y con sus ausencias, el frío intenso.
La niñez se vistió de noches hambrientas,
bajo un cielo de sueños apenas lentas,
mi estómago hablaba el lenguaje del viento,
y el hambre cantaba en su propio lamento.
La vida, cruel maestra sin compasión,
formó mis pasos a golpes del corazón.
Cada caída, una lección de acero
en la fragua del alma, constante agujero.
Sobre lodos fríos y días sin abrigo,
donde mis lágrimas formaron ríos,
me levanté, faro de mi propio ser,
buscando en la oscuridad, mi amanecer.
Hoy del pasado recojo espinas,
y con ellas dibujo mis propias rimas.
Porque en cada herida, en cada dolor,
he hallado, a pesar de todo, mi valor.