Quiero dar las gracias a mi tita María Teresa por felicitarme en el día de mi santo, decirle que la quiero mucho y le mando un abrazo muy fuerte.
Cambiar fondo del poema
En el día de mi santo, un gesto llegó,
de mi tita María Teresa, un cálido fulgor.
Tu cariño atravesó la distancia sin final,
un abrazo en palabras que es un regalo real.
¡Gracias, querida tita, por tu amor constante!
Tu recuerdo me envuelve, en mi corazón brillante.
Te quiero mucho, tita, desde aquí, donde estoy,
un abrazo muy fuerte, con mi alma te envío, hoy.