Un alma cae y en agua se queda sin respirar, al despertar con un paraíso encantado se encontrará, mas no podrá contar con un final
Cambiar fondo del poema
En oscura danza, el alma cae,
al agua se sumerge, sin respirar,
un suspiro ahogado en el umbral,
donde el sueño eterno la llama al mar.
Despierta luego en jardín encantado,
donde el viento murmura secretos con sal,
un paraíso que jamás se ha contado,
con un destino que no tiene final.
Ahí el tiempo se disuelve en espejos,
senderos de luz en un cielo de cristal,
mas nunca podrá narrar lo vivido,
pues el final es solo un eco celestial.