En la penumbra arde tu mirada,un roce invisible incendia mi piel,la noche suspira, callada y sagrada,y en tus labios late la tentación cruel.Tus dedos recorren ríos dormidos,trazando caminos de fuego y pasión,mi aliento se quiebra en susurros perdidos,y me entrego al vértigo de tu tentación.El mundo se esfuma, sólo tú me gobiernas,con el roce febril de tu ardiente prisión,mi cuerpo se rinde, mis sombras se quiebran,cuando me devoras con lenta obsesión.Un gemido estalla, la piel se estremece,se encienden estrellas bajo la razón,mi deseo crece, tu lengua enloquece,y me arrastra al abismo de la tentación.Al final del delirio, exhaustos, fundidos,el sudor nos viste de sagrada unión,dos cuerpos vencidos, dos fuegos perdidos,renacen de nuevo en la tentación.La palabra tentación debe aparecer en el poemaCinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En la penumbra arde tu mirada,
un roce invisible incendia mi piel,
la noche suspira, callada y sagrada,
y en tus labios late la tentación cruel.
Tus dedos recorren ríos dormidos,
trazando caminos de fuego y pasión,
mi aliento se quiebra en susurros perdidos,
y me entrego al vértigo de tu tentación.
El mundo se esfuma, sólo tú me gobiernas,
con el roce febril de tu ardiente prisión,
mi cuerpo se rinde, mis sombras se quiebran,
cuando me devoras con lenta obsesión.
Un gemido estalla, la piel se estremece,
se encienden estrellas bajo la razón,
mi deseo crece, tu lengua enloquece,
y me arrastra al abismo de la tentación.
Al final del delirio, exhaustos, fundidos,
el sudor nos viste de sagrada unión,
dos cuerpos vencidos, dos fuegos perdidos,
renacen de nuevo en la tentación.