En la costa que el mar acaricia,
Zadar canta al viento su voz,
con Plitvice susurra caricias,
en cascadas que tiñen el sol.
Sibenik guarda la historia,
de piedras que vieron el mar,
Split en sus pasos la gloria,
de siglos que vuelven a andar.
Dubrovnik, joya de roca y son,
murallas que el tiempo respeta,
en cada rincón una canción,
Trogirski sotic, danza secreta.
Croacia en un manto de estrellas,
se extiende con su abrazo azul,
donde el tiempo pinta sus huellas,
en paisajes de un lienzo sutil.