En el sendero del viento y del sol,
se erigen pasos de sombra y fulgor,
reflejos del alma en su propio vapor,
marcan el ritmo de nuestro farol.
Las huellas calladas murmuran verdad,
como el río que canta su propia bondad.
Perdidos a veces, hallamos en paz,
la luz que en silencio nos sabe guiar.
Caminamos con sueños que buscan lugar,
tejemos con hilos de tiempo al pasar,
y en cada pisada, podemos mirar,
la historia que somos, a punto de amar.