No mires atrás, ya no queda el sendero,
las sombras se alejan, borradas del suelo.
El viento del norte despliega sincero
un mapa estrellado, borrón de un pañuelo.
Por ríos distintos ahora navega
tu alma sedienta de nuevo destino,
caminos futuros esperan entrega,
horizontes frescos marcan tu camino.
Las huellas se pierden en polvo pasado,
contra el horizonte, el sol sigue dorado.
Así camina, sin miedo, eterno viajero,
pues del ayer roto nace el mundo entero.