el sacrificio del amor de una madre. Las madres renunciarán a su propio consuelo y paz solo para proteger a sus hijos. Es un poderoso recordatorio de la resistencia y el amor incondicional que define la maternidad.
Cambiar fondo del poema
En el altar del amor maternal,
la madre ofrece su serenidad,
con manos temblorosas, del mar fiel,
teje un manto de seguridad.
La luna vela su silencio eterno,
suspiro de luz en la oscuridad,
renuncia a su paz por el destello
de una sonrisa en su tierna bondad.
Razón y resistencia, su armadura;
bajo tormentas, su amor se alza,
sin pedir nada, solo procura
que el hijo florezca en su esperanza.
Es un canto que el viento susurra,
la fuerza del mundo en su corazón,
madre, centinela que perdura,
amor que se alimenta de su don.