Época antigua y medievalÉpoca romana: Los romanos descubrieron y utilizaron las aguas termales de la zona, de las cuales aún queda una galería de baños, el "Baño de 'El Moro'", considerado uno de los más antiguos de España. Época musulmana: Con la llegada de los árabes, la localidad recibió el nombre de "Alhama", que significa "la fuente termal". Se conservan vestigios de su presencia en las calles estrechas y sinuosas y en algunos elementos de la iglesia. Reconquista: Alhama de Aragón fue un punto estratégico en la frontera entre reinos cristianos y musulmanes. El castillo de la localidad, situado sobre el cerro de la Serratilla, aparece citado en el Cantar del Mio Cid como una de las conquistas del Cid. Alfonso I el Batallador la reconquistó definitivamente para la cristiandad en 1120. Época moderna y contemporáneaDesarrollo termal: La historia más reciente de Alhama de Aragón está estrechamente ligada a sus aguas termales. Balnearios: Los balnearios se desarrollaron y tuvieron su mayor esplendor a finales del siglo XIX y principios del XX, dejando edificios de estilo modernista. El Balneario de Termas Pallarés se inauguró en 1860, construido por Manuel Mateu para atraer a la élite social. El Hotel Balneario Alhama de Aragón tiene una historia que se remonta a los "Baños Viejos", que fueron restaurados y declarados establecimiento oficial en 1841, para luego ser ampliados con los "Baños Nuevos de San Roque" en 1852. Legado actual: Hoy, la localidad sigue siendo un destino de turismo de salud y bienestar, famoso por su lago termal, el más grande de Europa.
Cambiar fondo del poema
En la antigua calma de Alhama,
las aguas murmuran su eterna canción,
primero los romanos, con sabias miradas,
forjaron en baños su evocación.
En tiempos de Al-Andalus,
la fuente sagrada se nombró,
y calles estrechas, cual ecos del pasado,
cuentan historias que nunca calló.
Con la Reconquista el Cid resplandeció,
entre murallas y sueños se alzó,
Alfonso el Batallador su bandera enarboló,
y Alhama en cristiana fe renació.
Ya en la modernidad, entre fuentes y balnearios,
el lujo termal halló su esplendor,
modernista en diseño, acogió a los visionarios,
donde la élite sociable buscó su clamor.
Hoy en el presente, Alhama persiste,
con salud y descanso como noble razón,
su lago termal, grandeza que existe,
acoge a viajeros bajo el mismo sol.