Nadie es poco ni demasiado para nadie.Somos la medida justa en el corazón de quienes nos aceptan, nos aman y nos respetan.
Cambiar fondo del poema
En las sombras tejidas del destino,
donde el río del tiempo susurra en calma,
nadie es poco ni demasiado,
sino el justo reflejo en quien reposa su alma.
Giran estrellas, cómplices del silencio,
tejiendo historias de amor y respeto,
somos el eco en el pecho de aquellos
que nos abrazan en secreto.
En el vasto cielo de las emociones,
donde se dibuja cada latido,
somos medida precisa en corazones
de quienes nos aman sin ruido.
Así nos encontramos, sin más ni menos,
perfectos en el latir del ser amado,
conectados por lazos eternos,
unidos en un sentir preciado.