Moral: El amor que es paciente, amable y duradero nunca muere realmente. Perdura en cada estación, en cada tormenta y más allá del último suspiro.
Cambiar fondo del poema
En el jardín del tiempo eterno,
donde el amor, paciente y sereno,
florece en la calma del alma,
la ternura renueva su vuelo.
Como hojas que el viento agita,
en cada tormenta se alza,
un amor tan fuerte, nunca se expira,
guarda un abrazo en la danza.
En los días de luz y sombra,
con abrazo firme resiste,
más allá del suspiro final,
su esencia inmortal persiste.
Así en cada estación perdura,
como río que al mar se entrega,
el amor que es paciente y amable,
nunca termina, nunca llega.