“Normalicemos que no puedes estar disponible para los demás todo el tiempo. Que a veces te rompes, te saturas, te aíslas. Que a veces necesitas tu espacio y tu tiempo porque el mundo te asfixia, porque las cosas te pesan o porque quieres parar. Normalicemos darnos tiempo para nosotros”.
Cambiar fondo del poema
Normalicemos la pausa, el respiro,
el arte de ausentarse en lo callado,
cuando el mundo oprime y pesa el suspiro,
y en la soledad se encuentra lo sagrado.
A veces rompemos en un grito mudo,
nos saturan las voces, la prisa, el duelo.
Rincones de calma suavizan lo rudo,
y el silencio nos envuelve en su consuelo.
Que la norma sea cuidarnos primero,
sin culpa por buscar la paz perdida.
En tiempos de caos, un faro, un sendero,
en el espacio propio, la vida es medida.
Démonos tiempo, normal es el retiro,
acogernos a solas antes del giro.