Pues entonces note que no me escuchaban,Solamente querian que fuese normal como ellos.Soñando en un mundo retorcido de engaños, a los que ellos llamabanRealidad.Una realidad bastante coherente como para que sea mentira, Lo curioso es que ellos solamente entendían ese mundo y nada más.Y cualquier cosa que no perteneciera a ello o a su tierra lo llamaban irreal, o incluso demoniaco,Condenando una pequeña parte de la naturaleza que ellos no entendían que era de su propio creador.Y ellos amaron lo físico, lo tangible, y las doctrinas, Yo empezé a amar lo invisible, aquel que creó lo físico y es su propia enseñanza,Empezé a amar lo que no se puede ver, intuiciones, intenciones, emociones,Sensaciones de irisdicencia y dualidades.Tanto el universo conociendose a si mismo como tambien su mismo principio.Vi que desde un amplio mar se entrelaza tanto lo prohibido como lo permitido, como un dulce jugo que enferma, pero que vale la pena.
Cambiar fondo del poema
En un mundo de ecos vacíos, me hallé
donde solo ansiaban que mi ser conjugara
con tonos de normas ajenas y claras,
sin notar que mi voz, sutil, se quebraba.
Soñaba en un mundo de retorcida ilusión,
una "realidad" a ellos tangible y plena,
eran rehenes de un encantado sueño,
que para otros es verdad, para mí, cadena.
Ellos amaron lo palpable y lo exacto,
doctrinas talladas en mármoles fríos.
Yo amé lo invisible, lo aireado, lo puro,
las intuiciones, intenciones, brillos tardíos.
Vi el universo en su danza dual,
lo prohibido y lo dulce en un mismo vals,
como un licor que embriaga al hombre fiel,
y su veneno, curiosamente, sano trae al final.
Desde un vasto mar, enlazando lo eterno,
comprendí que el misterio es su propio diseño.
Y allí, en lo invisible, encontré al creador,
en la esencia, el universo cantando su amor.