Amar, soñar, reír, llorar, compartir y agradecer son componentes que se pueden convertir en la mejor medicina, ya que jamás fallan.
Cambiar fondo del poema
En el crisol de la vida cotidiana
amar y soñar son la sutil melodía,
un canto que envuelve al alma temprana
y en cada camino nos brinda alegría.
Reír es la brisa que alivia el andar,
y llorar, la lluvia que limpia el destino;
lugares secretos donde transformar
la pena en fuerza, cual árbol divino.
Compartir es puente que une caminos,
gesto sincero que nunca se olvida,
y agradecer, el eco genuino
que nutre las raíces de la vida.
Juntos son fuerza y abrazo perpetuo,
remedio certero que nunca traiciona;
medicina eterna que, fiel y discreto,
el corazón cura, sin condición alguna.