la verdadera victoria no consiste en llegar primero a cualquier precio, sino en no perder la humanidad por el camino.
Cambiar fondo del poema
En la carrera de la vida,
donde el tiempo es juez severo,
no es el primero quien brilla,
sino quien camina sincero.
Quien en la ruta no olvida
el corazón que comparte,
y en vez de una meta vacía
prefiere un alma constante.
La verdadera victoria,
no está en ser el más veloz,
sino en guardar la memoria
del amor que al mundo dio voz.
Así, en el viaje eterno,
en cada paso va el ser,
la humanidad es el premio,
que jamás se debe perder.