en una pequeña casa arrendada vivíamos y la veía como con su esfuerzo cargaba con todo a mis 13 años entendía el peso y el cansancio que cargaba mi madre en su espalda y guardaba en silencio su llanto yo en mi adolescencia la ayudaba en sus oficios intentando quitar un poco la cargano le pedía nada costoso al contrario le entendía y la consolaba, solo trataba de que olvidara un poquito La angustia y mantuviera la calma en las noches largas al terminar el día nos sentábamos en la hamaca y nos consolábamos juntas ella me contaba cómo fue su juventud cómo aprendió a luchar para salir adelante somos dos almas unidas contra el mundo mi mamá muy fuerte ellos su motivación luchando a solas nos damos ánimo una a la otra sabiendo que juntas venceremos los obstáculos mi madre es el barco y yo su timón así enfrentamos las olas más fuertes que venganCinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En una casita de sueños y rezos,
vivíamos juntas, arrendada morada,
con sus manos tejía un futuro sin pesos,
y a veces su llanto quedaba callada.
A mis trece años veía su carga,
el peso del mundo sobre su espalda,
yo en mi juventud la ayudaba en su marcha,
intentaba aliviar su cansancio y su alma.
Callada de sueños, jamás pedí oro,
sabía en sus ojos la falta que hacía,
y en noches de angustia, un instante en remojo,
la calma abrazaba nuestras largas vías.
Al final del día, la hamaca esperaba,
nosotras, las almas unidas sin miedo,
su juventud se volvía relato y alada,
en cuentos de fuerza, en tiempos de enredo.
Ella mi madre, el barco valiente,
yo, su timón en mares turbados,
juntas de frente al mundo rugiente,
con amor y codo a codo, los obstáculos saltamos.