Cuando sientas lo que ella siente, entonces podrás hablar... pero no la juzgues.Tiéndele tu mano y dile que sus alas no están rotas que aún puede volar. Que nunca hay que rendirse sin llegar hasta el final. Acompáñala a salir de donde está. Quizás solo necesita que alguien como tú esté a su lado en estos momentos. Alguien que le diga que siempre vale la pena luchar.
Cambiar fondo del poema
Cuando sientas su pesar,
y en su alma puedas ver,
no juzgues sin conocer,
tiéndele tu mano al mar.
Dile que puede volar,
que sus alas no están rotas,
son las dudas las que acotan
su deseo de saltar.
Nunca es tarde en el camino,
y al final habrá un cantar,
lleva luz a su destino,
y que aprenda a alzar el mar.
Hoy tu mano es el sostén,
un abrazo en la tormenta,
acompaña su tormento,
vale luchar, siempre bien.